“Búsquenme donde se esconde el sol.
Donde exista una canción. Búsquenme a orillas del mar, besando la espuma y la
sal. Búsquenme, me encontraran en el país de la libertad…”
León Gieco
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¿Si,
que desea?
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Disculpe
la molestia pero quisiera pedirle un vaso de agua,... si no le incomoda, claro.
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No,
por favor, pase,... ¿Viene viajando desde lejos con todos esos bolsos?
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Depende,
¿a qué le llama lejos?
-
¿Cómo
a que le llamo lejos?, a la distancia recorrida, a cuanto camino o viajó.
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No
sé, en mi país la distancia no se mide en metros, como se mide aquí, en su
país, en mi país la distancia es medida en cansancio
-
¿Y
como es eso?, ahora me va a decir que su país está a 500 o 600 cansancios del
mío.
-
No,
en mi país uno puede viajar una distancia igual a la que ustedes llamarían 1000
km. Y, si uno no se cansa es cerca, pero en un paso puedo cansarme y es lejos.
-
Sigo
sin entenderlo, 1000 km. Son 1000 km. Y un paso es un paso, ¿o no?
-
Mire,
le voy a explicar, en su país en tan solo un paso se puede pasar del amor al
odio. Pero si yo lo diera, me cansaría al darlo. Entonces para ustedes un paso
es cerca, para mí estaría muy lejos, en mi país podría caminar mil millones de
kilómetros, y nunca llegaría, partiendo del amor, al odio, están muy lejos yo
me cansaría de buscar al odio y nunca lo encontraría, están lejos, no por la
distancia, sino por el cansancio.
-
Que
extraña forma de medir, ¿y usted se cansó al caminar hasta aquí?, para no
volver a preguntarle si está lejos su país.
-
En
realidad, me cansé, es decir que mi país esta muy distante del suyo.
-
Entonces
debe quedar a miles de kilómetros.
-
No
se crea, recuerde el cansancio, es relativo, y la distancia, no se mide entre
lugares, se mide entre hechos, entre sentimientos, comprende.
-
En
verdad, usted me esta confundiendo cada vez mas
-
Le
doy otra explicación, aquí en su país, con solo cruzar una línea, se pasa de la
paz a la guerra, pero para pasar esa línea, deben cansarse de la paz. Es decir
que para ustedes es cerca, para nosotros es lejos, en mi país puedo cansarme
mil veces, y aun así nunca encontraría a la guerra.
-
Debe
ser grande su país, porque para cansarse tanto, debe caminar mucho.
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Si,
aunque yo en mi país puedo volar si lo deseo, y siempre vuelo por ese aire tan
puro, horas y horas, y nunca pude encontrar el final de mi país. Yo creo que no
tiene fronteras, mi país debe ser el lugar más vasto que existe.
-
Ahora,
usted me está asustando, no vendrá de otro planeta, porque habla con tanto
convencimiento sobre eso de volar y eso de la falta de fronteras. Pero no me
explique porque me va a confundir mas, obviemos el tema,... ¿hace mucho que
viaja?
-
No
sé, en mi país, el tiempo no existe. Uno puede vivir de día o de noche, pero
estos no tienen duración. Cuando uno se aburre de vivir de día, pasa a vivir de
noche, así, se pueden terminar todas las obras que uno desea hacer, sin
importar el tiempo.
-
Disculpe,
no puedo llegar a comprender todo lo que me explica. Nunca oí hablar de un
lugar como ese. Es tan extraño todo lo que me cuenta a sobre su país.
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Se
equivoca, en realidad, todos oyeron hablar sobre mi país. Todos pueden ir, sin
cansarse, porque para ir es cerca, pero para volver hay que cansarse,… y mucho.
Es tan difícil tomar la decisión de volver.
-
Cada
vez me esta mareando mas. Disculpe, pero sus explicaciones no me resultan
coherentes, y mucho menos entendibles. Esto que me está diciendo supera los
límites de mi imaginación.
-
Escúcheme,
todos, juntos,… pueden ir. pero en cambio eligen quedarse en este país, donde
hay robos, muertes, corrupción, odio, prefieren el poder, el dinero, la
humillación, la inseguridad. Se olvidan del amor por un par de monedas. Abandonan
la paz por un sucio trozo de tierra. Se arrancan los ojos por una porción más
grande del pastel ganado por la indignidad.
-
Pero
eso pasa en todo el mundo.
-
En
mi país no, allí no existe la palabra dinero. No se encuentran ni el odio, ni
la guerra. La corrupción desapareció hace miles de años. No hay muertes, no hay
robos, en mi país solo existe la paz. Allí solo hay amor, la tranquilidad es
una realidad, somos todos hermanos.
-
Debe
ser un lugar muy hermoso, hay que tener mucha fe para hacerlo así.
-
Tiene
razón, esa es la base de mi país, la fe. Aquí dicen que mueve montañas, pero, a
decir verdad, nunca vi moverse una montaña en su país. Aquí solo vi que las dinamiten,
las destruyen, al igual que a la naturaleza, la arruinan, talan bosques, matan
aves y peces, contaminan, destruyen todo lo que les queda. Destruyen solos su
país, su casa.
-
Y
en tu país como es la fe que logró hacer algo tan maravilloso como lo que me
contás.
-
Allí,
la fe puede mover lo que desea. Yo con un solo dedo puedo mover miles de
montañas, formar una cordillera. Pero prefiero no hacerlo, porque una
cordillera se asemeja a un muro, y en mi país, no existen divisiones. Mi país
es de todos, las montañas solo las usamos para ir a la cima y contemplar la
belleza de la naturaleza, las aves, el verde de nuestros bosques, las flores,
los mares, los lagos cristalinos, y respirar el aire más puro que existe.
-
Y
como se puede llegar a su país, porque debe ser increíble, me gustaría poder
conocerlo.
-
Como
llegar, primero debe cerrar los ojos, eliminar todo su odio, su envidia, su
rencor, toda la corrupción del alma y la suciedad del espíritu; después, tome
este bolso y ábralo.
-
¿Y...
que tiene de importante este bolso?
-
Tiene
su boleto a mi país. Este bolso esta lleno de paz, de amor, de esperanza, de
ilusión, de fe, de comprensión. Reparta todo esto entre la gente de su país,
que en verdad lo necesita. Yo lo sé… pues estoy haciendo esto desde hace un
millón de años. Hágalo, entonces va a poder descubrir donde queda mi país,
adiós.
-
Pero,
se va, espere donde lo puedo volver a ver.
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Búsqueme
en mi país, allí, ve, allí, búsqueme
donde se esconde el sol...............