El primer café desempolvado, en el día de los 80 de mi viejo...
Al padre
A veces la pluma no puede reflejar los sentimientos, la mano no es capaz de escribir lo que la mente piensa de una forma perfecta. Podría estar sentado miles de días para buscar las palabras exactas que puedan reflejar todo lo que siento, sin embargo los esfuerzos serían en vano, no podría describir lo que se siente en el primer reto, en la primer caricia y el primer beso.
Como poder explicar lo que se siente al levantar un teléfono y escuchar esa voz gruesa y cansina a la distancia que te regala un “te quiero”, como encontrar las palabras para describir lo que se debe en cuestión de consejos y guías para la vida, si tuviéramos que pagarle todo esto, no alcanzarían las monedas de oro de todo el mundo para hacerlo. Cuantas veces habré matado mis palabras para no gritarle un te quiero, por la estúpida forma de ser que algunas veces se tiene.
El primer paso a su lado, la primer caída, el primer secreto, esos paseos juntos, el verlo llegar cansado del trabajo para darnos un plato de comida, la primera emoción juntos, su primer lágrima por vos, los sermones interminables, los gritos las risas, los llantos. Son tantas cosas las que se viven junto a ese amigo del alma que estuvo desde que nacimos, o tal vez no, pero de todas formas se siente igual.
No se puede regalar un escrito que demuestre todo lo que se puede llegar a sentir por un padre, seria imposible, porque hay cosas que no se pueden describir con palabras, tan solo se pueden demostrara con besos caricias y abrazos, no una sola vez al año, sino, día a día, gritarle bien fuerte “te quiero”, una y otra vez, sin temor a sentirse estúpido por hacerlo, porque es el mejor homenaje y regalo que a un padre se le puede hacer en este mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario